sábado, 30 de julio de 2011

Apelación y Cura en Enfermos de Cáncer Dr José Martínez Romero Gandoz- Excelente trabajo de quien fué mi maestro en la tarea del cuidar.


Apelación y Cura en Enfermos de Cáncer

Fuente: http://logoterapiagalicia.blogspot.com/2011_02_01_archive.html

              La relación de encuentro que se produce en la asistencia al enfermo de cáncer, especialmente en aquellos casos de difícil pronóstico, siempre crece y se desarrolla por la acción que ejercen ambos protagonistas: el paciente y el profesional asistente.
          Es una relación que no puede ser descripta más que en términos literarios lo que nos permite decir que es “una relación inefable”. No se puede hablar de ella. Hay que vivirla en un nosotros único y muy especial.
          No es una realidad que podamos delimitar ni tampoco programar más allá de la aplicación del “arte” que cada uno de nosotros aplica desde su profesión. Existe necesidad recíproca de preguntas y respuestas. El profesional pregunta y el paciente responde. No siempre en forma oral. Puede hacerlo corporalmente.
          El paciente también interroga. Quiere saber acerca de su asistencia y de su existencia. Se vincula como él sabe, como él quiere o como él puede. El profesional no siempre “sabe” que decir al paciente, no siempre “quiere” decir o muchas veces “no puede decir”.
          Esto puede generar resistencias en ambos márgenes de la relación de encuentro. La resistencia “cierra” la posibilidad de apertura en la relación. Si la relación es ocasional, tal vez ambos protagonistas deseen “olvidar” el encuentro. Pero esta resistencia originará conflicto. Seguramente.
          Para vencerla es necesario establecer una relación “original”  que vincule a ambos de manera tal que permita la aparición del “diálogo” . Esta puesta en común, esta “comunión”, es la raíz original de lo que, habitualmente, llamamos “comunicación profesional-paciente”.
          Cuando encaramos un tema de la complejidad que nos ocupa tenemos que aceptar que de esta forma de comunicación surgen una ilimitada cantidad de técnicas que se distinguen por el diferente grado de flexibilidad o rigidez en la realidad circunstancial del encuentro con el que solicita ayuda.
          Nosotros afirmamos, desde la Analítica Existencial y la práctica de la Logoterapia, que esta situación existencial del paciente es “única e irrepetible” y  coincidimos con la generalidad de nuestros colegas en que es respuesta inmediata al desarrollo de numerosos dinamismos psíquicos que han establecido una personalidad a lo largo del tiempo y que se presenta en la realidad del “aquí y ahora” como una realidad diferente.
          La realidad del ser humano que sufre, padece y teme a una enfermedad que lo puede llevar a la muerte. Una realidad que, sea cual sea el pronóstico, le coarta su libertad de desarrollar un proyecto y le amenaza el sentido de vida pleno. Pero la Logoterapia no es asistencialismo o sentimentalismo.
          Es un accionar teórico y técnico que procura ayudar al enfermo a asumir la existencia como real, a pesar del sufrimiento, contribuyendo al desarrollo de todas sus potencialidades y capacidades para que actúen en función de ellas y encuentre el sentido “a pesar de todo y aún en las peores circunstancias”
          Decía Viktor E. Frankl: “Me atrevo a decir que no hay nada en el mundo que ayude más efectivamente a una persona a sobrevivir, aún en las peores condiciones, que conocer el sentido de su vida”.
Conocer y accionar en procura de su mantenimiento en la situación límite. El paciente tiene derecho a ser ayudado en esta empresa vital.
Médicos y psicólogos incrementan sus estudios, investigaciones y comunicaciones científicas para esclarecer ideas que les permitan dar respuesta a los interrogantes y angustias que los pacientes les presentan desde el momento de la aparición del primer síntoma de una enfermedad terminal.
Cuando la respuesta a estos interrogantes es acuciante porque el enfermo es considerado con escasas posibilidades de curación y el plazo de desenlace es incierto muchos profesionales se sienten desvalidos para actuar y poco preparados para afrontar esta difícil situación.
Técnica versus comprensión. Preparación técnica eficiente versus la toma de conciencia de los límites de su ciencia y arte. Persona doliente que pide comprensión versus un entorno limitado en sus respuestas.
No hay reglas para enfrentarse a esta difícil situación pero sí hay formas particulares y únicas de acercarse a ese ser que sufre y padece una enfermedad terminal. En estas circunstancias la comunicación entre el profesional y el paciente no está limitada a la expresión verbal del discurso. Acceder desde el nivel profesional al conocimiento de la situación y poder comunicarlo es uno de los momentos más difíciles que debemos enfrentar en nuestra diaria actividad asistencial.
Es necesario compartir nuestro estar dispuestos a ayudar al otro como Persona. Darle la libertad de elegir la manera de ser ayudado, de acuerdo a su peculiar modo de personalidad y modo de relación con los otros.
Es apelar al otro. La apelación es un llamado[1][1][1]. Un llamado a la Esperanza. No es ocioso recordar aquí que “la esperanza es el arma de los indefensos y por eso tiene eficacia” (Gabriel Marcel). Este llamado, esta apelación, nos coloca en interlocutores de privilegio en un tema de la mayor importancia para el paciente. Al respetar su proyecto de vida, al ayudarlo a aceptar las modificaciones que la enfermedad le impone le estamos ofreciendo la posibilidad de elegir una nueva forma de vivir o de morir.
Si el profesional conoce bien la situación y el futuro acontecer, deberá estar dispuesto a continuar aliviando el dolor físico pero sin evitar compartir el dolor psíquico y moral del paciente. La comunicación se torna, en estos casos, en el principal instrumento de la “pastoral médica” (V.E.Frankl). No es una sustitución del papel de la familia, los amigos o los religiosos que se acerquen. Es contribuir a una mayor plenitud de vida a través del intercambio de actitudes y gestos de acompañamiento que revitalizarán los momentos mas importantes de su biografía haciéndola valiosa de haber sido vivida.
Si el paciente ha dado a entender su real deseo de saber y sobrellevar la situación es inútil o perjudicial escapar a esa responsabilidad profesional de la comunicación. Establecer una comunicación deficiente es coartarle la posibilidad de elección y responsabilidad sobre su existencia real.
La Logoterapia, Tercera Escuela de Viena que fundara Viktor E. Frankl, considera que el psicoterapeuta puede ayudar al paciente enfermo de cáncer apelando a la posibilidad de traspasar sus propios límites, pasar por encima de su facticidad (la enfermedad) y la posición fatalista que casi siempre la acompaña logrando una dimensión completamente nueva: vida con sentido, a pesar de todo, respeto de la autotrascendencia, apertura al amor y permisividad para la libertad individual. Transformar las tensiones de un “yo”  en crisis para que se produzca un “nosotros” (familia, amigos, terapeutas).
La actividad profesional implicará juegos de dramáticos silencios convocantes, actitudes de espera, continencia de la angustia, desarrollo de caminos de libertad sin imposiciones, creando el lugar apropiado para la confianza y desarrollando una creatividad técnica basada en la imposición de “palabras límites”: fe, camaradería, sufrimiento, sentido, esperanza, amor, solidaridad, cuidado del otro, que forman parte de lo que en algunas Conferencias denominamos “el almacén logoterapéutico”.
Estar, sinceramente, a disposición del otro. Amarlo como ser humano que sufre. Evitar que dé pasos peligrosos. Permitirle elegir su camino sin condicionamientos. Ayudarle a superar la paradoja entre la inmanencia y la trascendencia. Este es el juego de roles que permite el ejercicio de la Logoterapia para los psicoterapeutas formados. El Logoterapeuta renuncia antes de empezar el tratamiento. Renuncia a promoverse. Renuncia a la posibilidad de dominar al otro. Renuncia a muchas recompensas.
¿Es posible esta posición completamente desinteresada en un profesional que trabaja y debe contar con medios para también realizar su sentido de vida? Sí, es perfectamente posible porque es una relación de encuentro amoroso. Y lo menos que el verdadero amor quiere es el beneficio del otro.
Esta es la “apelación”, el llamado. Y en esto consiste la “cura”, el cuidado.
Paradojalmente, el sufrimiento nos ha iluminado el camino que nos lleva a la puerta de la trascendencia. Pese a la dependencia de la enfermedad, llena de rispideces y obstáculos, la libertad interior actúa como un ariete que rompe ese cerco de dolor o sentimientos de pérdida que lo cerca y activa la capacidad de sobreponerse para seguir adelante “a pesar de todo”. El sufrimiento actúa como un filósofo interior que cada uno posee y que revela el valor de la vida, iluminando, haciendo transparente lo que parecía tan impenetrable, abriendo regiones hasta entonces veladas y enriqueciendo, verdaderamente, la existencia.
Por supuesto que por “sufrimiento” nos referimos a aquel que no es fácil o posible superar. Debemos acudir a la superación del sufrimiento innecesario. Solamente ante el sufrimiento impuesto por las circunstancias de la enfermedad, aquello de lo que no podemos escapar, debemos poner en marcha los valores actitudinales. Soportar aquello que es evitable es, simplemente, masoquismo o estupidez.
Algunos psicoterapeutas aíslan esta posibilidad de superación del sufrimiento por el sentido acentuando la realización parcial de algunos aspectos del hombre perdiendo de vista su personalidad pluritemática y multidimensional. “Curan” su cuerpo. “Curan” su psique. “Curan” su relación interpersonal social. Pero olvidan la “cura” de la dimensión especial que nos diferencia como personas: el espíritu.
Esta es la “cura”. “Cura” es una voz latina que designa “cuidado, preocupación”. Nuestra “preocupación” principal fue establecer si el enfermo de cáncer es “curable”. Podemos afirmar que sí en el sentido que le dimos a este trabajo.
Esta es el alfa de nuestra tarea profesional como psicólogos y como logoterapeutas. Ninguna circunstancia debe imponer límites a la vida. Ni enfermedades de cualquier tipo, ni circunstancias personales, ni sociales, ni pseudouniversales ni pseudocientíficas. Cualquier Psicología que prescinda del amor, del encuentro y de la comunicación separa al ser humano de sus referentes originales e intencionales. La cualidad trascendente de la realidad humana se potencia en el encuentro auténtico profesional-paciente. Para lograr éxitos en el campo de la psicoterapia debe combinarse las técnicas (estimulantes y bienvenidas) con la incorporación de un elemento de arte que supere las limitaciones de la Ciencia en la consideración de su genuina dimensión que es la dimensión espiritual (Frankl).
Oportunidad trascendental. Posibilidad de rechazo de la “apelación”. Posibilidad de caída en el egoísmo o el sinsentido. Imposibilidad de encuentro con el otro. O realización de valores superando todas las barreras. Aún las de la muerte.
 Bibliografía:
1.- Frankl, V. E.  “El hombre doliente”, Barcelona, Ed. Herder, 1987.
2.- Frankl, V. E.  “El hombre en busca de sentido”, Barcelona, Ed. Herder, 7ª. Ed., 1986.
3.- Frankl, V. E.   “La voluntad de sentido”, Barcelona, Ed. Herder, 1988.
4.- Yalom, I. D.  “Psicoterapia Existencial”, Ed. Herder, Buenos Aires, 1985.

 Dr.  José Martinez-Romero Gandos




jueves, 21 de julio de 2011

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS SEXUALES*


Derechos Sexuales
DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS SEXUALES*

Fuente: www.sexovida.com




La sexualidad es una parte integral de la personalidad de todo ser humano. Su desarrollo pleno depende de la satisfacción de las necesidades humanas básicas como el deseo de contacto, intimidad, expresión emocional, placer, ternura y amor. La sexualidad es construida a través de la interacción entre el individuo y las estructuras sociales.

El desarrollo pleno de la sexualidad es esencial para el bienestar individual, interpersonal y social. Los derechos sexuales son derechos humanos universales basados en la libertad inherente, dignidad e igualdad para todos los seres humanos.

Dado que la salud es un derecho humano fundamental, la salud sexual debe ser un derecho humano básico. Para asegurarnos que los seres humanos de las sociedades desarrollen una sexualidad saludable, los derechos sexuales siguientes deben ser reconocidos, promovidos, respetados y defendidos por todas las sociedades de todas las maneras.

La salud sexual es el resultado de un ambiente que reconoce, respeta y ejerce estos derechos sexuales:
1. El Derecho a la Libertad Sexual: La libertad sexual abarca la posibilidad de los individuos de expresar su potencial sexual. Sin embargo, esto excluye todas las formas de coerción sexual, explotación y abuso en cualquier tiempo y situaciones de la vida.
2. El Derecho a la Autonomía Sexual, Integridad Sexual y Seguridad del Cuerpo Sexual: Este Derecho involucra la habilidad de tomar decisiones autónomas sobre la vida sexual de uno dentro de un contexto de la propia ética personal y social. También incluye el control y el placer de nuestros cuerpos libres de tortura, mutilación y violencia de cualquier tipo.
3. El Derecho a la Privacidad Sexual: Este involucra el derecho a tomar decisiones individuales y conductas sobre la intimidad siempre que ellas no interfieran en los derechos sexuales de otros.
4. El Derecho a la Equidad Sexual: Este derecho se refiere a la oposición a todas las formas de discriminación, independientemente del sexo, género, orientación sexual, edad, raza, clase social, religión o invalidez física o emocional.

5. El Derecho al Placer Sexual: El placer sexual incluyendo el autoerotismo, es una fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual.
6. El Derecho a la Expresión Sexual Emocional: La expresión sexual es más que el placer erótico en los actos sexuales. Cada individuo tiene derecho a expresar su sexualidad a través de la comunicación, el contacto, la expresión emocional y el amor.
7. El Derecho a la Libre Asociación Sexual: Significa la posibilidad de casarse o no, de divorciarse y de establecer otros tipos de asociaciones sexuales.
8. El Derecho a Hacer Opciones Reproductivas, Libres y Responsables: Esto abarca el Derecho para decidir sobre tener niños o no, el número y el tiempo entre cada uno, y el derecho al acceso a los métodos de regulación de la fertilidad.
9. El Derecho a Información Basada en el Conocimiento Científico: La información sexual debe ser generada a través de un proceso científico y ético y difundido en formas apropiadas en todos los niveles sociales.
10. El Derecho a la Educación Sexual Comprensiva: Este es un proceso que dura toda la vida, desde el nacimiento y debería involucrar a todas las instituciones sociales.
11. El Derecho al Cuidado de la Salud Sexual: El cuidado de la salud sexual debe estar disponible para la prevención y el tratamiento de todos los problemas, preocupaciones y desórdenes sexuales.

LOS DERECHOS SEXUALES SON DERECHOS HUMANOS FUNDAMENTALES Y UNIVERSALES.
* Declaración del 13º Congreso Mundial de Sexología, Valencia, España, revisada y aprobada por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Sexología (WAS) el 26 de agosto de 1999, en el 14º Congreso Mundial de Sexología, Hong Kong, República Popular China


domingo, 17 de julio de 2011

El despertar sexual adolescente


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Fuente: www.ideal.es/granada/20110629/mas-actualidad/salud/sexualidad/despertar-sexual-adolescente-201106291703.html

 Dra. María Perez Conchillo (Dra en Psicología-Sexóloga)

Los padres se olvidan de su propia experiencia cuando se sienten angustiados ante el primer amor de sus hijos. La comunicación y el respeto por la intimidad es la única vía para evitar traumas


Los padres tratamos a nuestros hijos como ángeles asexuados. negando su sexualidad, los abocamos a buscar respuestas en lugares muy poco adecuados
La sexualidad es una dimensión de la personalidad: somos seres sexuados desde que nacemos hasta que morimos. Esto parece obvio en la teoría, pero no siempre se traduce en la práctica. La idea de que cualquiera tiene derecho a expresarse sexualmente, siempre que respete a los demás, se justifica racionalmente pero no resiste un análisis de realidad, especialmente cuando se habla de la sexualidad de los adolescentes. La adolescencia es un periodo de grandes cambios y en el que se hace más intenso el impulso sexual. Esto que cualquiera puede contrastar con su propia experiencia, parece que se olvida cuando se es adulto. Así, personas inteligentes y con capacidad de análisis se sienten angustiadas ante el despertar sexual de sus hijos.
Parece un sinsentido que exista una falta de consideración hacia las necesidades sexo-afectivas de los jóvenes en este periodo en el que germina la personalidad adulta. Llevo muchos años trabajando como sexóloga clínica y muchos problemas que plantean mis pacientes fueron desencadenados por un despertar sexual plagado de inseguridades, contradicciones, desconocimiento y cuestiones tan prosaicas como la dificultad para disponer de un espacio de intimidad.
Necesidad de intimidad
Este tema nos puede parecer baladí a los adultos acomodados en nuestros privilegios; pero bien nos vendría reflexionar sobre nuestras dificultades en esa época y tomar conciencia de que la intimidad sexual debería ser un derecho para todos, jóvenes, adultos y mayores. Los jóvenes necesitan su espacio para poder encontrarse con ellos mismos. Recuerdo una conversación en la que una persona se jactaba de que en su casa no se cerraban las puertas. Me imagino difícil la vida sexual en ese hogar, ya que en esta sociedad buscamos un espacio íntimo, sin testigos, para los actos sexuales. En la misma línea, recuerdo el caso de una chica, hija única de unos padres amorosos y volcados en ella, que con 25 años no había tenido ningún orgasmo. Cuando se le plantearon ejercicios de autoerotismo, argumentó que era muy difícil porque su habitación estaba frente a la de sus padres y que «nunca habían cerrado las puertas». Atreverse a cerrar su puerta fue un primer paso para conquistar esa intimidad.
Como madre puedo comprender la preocupación por el bienestar de nuestros hijos, pero entiendo que esa preocupación debe ir encaminada a ayudarles a que sean adultos felices, que aprendan a tomar decisiones y que maduren en la responsabilidad y el respeto. Es decir, facilitarles el desarrollo natural y no interferir en las necesidades elementales del ser humano. Y una de esas necesidades es, sin duda, le expresión sexual. Una de las preocupaciones más recurrentes en este ámbito es el miedo a los embarazos no deseados.
Preocupación lícita, ya que son una realidad, pero deberíamos saber que proponer la abstinencia como método no ha dado buen resultado. Está comprobado que, a pesar de las prohibiciones, una proporción de la población juvenil decide iniciar su vida sexual, y que muchos de ellos no utilizan métodos anticonceptivos. No se le pueden poner puertas al campo.
Algunos padres piensan que si les hablan de tomar precauciones pueden incitarles al coito. No se dan cuenta que esa decisión la van a tomar ellos y que deberíamos mantener con nuestros hijos un diálogo responsable y maduro para que tomen la decisión debidamente informados y preparados. Posponer el coito es una decisión acertada y adecuada a esa edad y si se les informa de manera adecuada, les estamos ayudando a que tomen la decisión más positiva para ellos. Por el contrario, si les ocultamos información y negamos el diálogo, buscarán experiencias sin tener preparación.
Comunicación necesaria
Los tratamos como niños y les exigimos que se comporten de manera responsable. Los jóvenes no buscan ser padres en sus relaciones, si se produce el embarazo, entre otras cosas es debido a la falta de información y a la poca claridad en los mensajes. Les exigimos que pospongan su actividad sexual, muchas veces sin ni siquiera hablar del tema, de manera sobreentendida. No les ofrecemos alternativas razonables y sensatas. Actuamos como si el sexo no existiera, como si fueran angelitos asexuados y no seres humanos con necesidades. Negando su sexualidad los abocamos a buscar respuestas y modelos en lugares muy poco adecuados, como mucha información que circula por Internet y algunas revistas juveniles. Hay que tomar la sartén por el mango y hablar honestamente del tema, haciendo frente a nuestras propias inseguridades. Y también escuchar sus razones, intentar entender su manera de ver las cosas.
¿Y qué pasa con los valores que debemos trasmitir? Como sexóloga parto del respeto como valor fundamental, respeto a uno mismo y a los demás. Es fundamental que aprendan a decir no y a marcar sus límites. Que no hagan nada que no quieran. Que tengan claro que el sexo siempre debe ser elegido y consentido, es decir, que nunca hagan lo que no quieren y que no fuercen a nadie a hacer algo que no quiera, en esa edad en la que es fácil sucumbir a la presión del grupo. Por otro lado, deben tener claro que las relaciones sexuales tienen un significado personal y social. Para la mayoría de las personas, un encuentro sexual supone una implicación afectiva, por lo que hay que saber respetar y no jugar con las emociones ajenas, ni con las propias.
Los padres deberíamos tener en cuenta que el entorno familiar puede contribuir a que nuestro desarrollo psicosexual y amoroso, sea lo menos traumático posible. Una influencia familiar negativa, si no se gestiona de manera adecuada, puede ser un lastre en nuestra vida sexual y condicionar nuestra vida de pareja.

sábado, 16 de julio de 2011

Sociedad Argentina de Sexualidad Humana SASH..(http://sasharg.com.ar)

Entrar en
http://sasharg.com.ar
Alli obtendra información sobre actividaes y sobre las Jornadas Metropolitanas de Sexología y Ed. Sexual. que se realizaran en Bs As el 14 y 15 de octubre del cte año, en el Hotel Conquistador.
Los esperamos!!!

Lic M Elena Villa Abrille
Miembro de la CD, y subcomisiones
Revista y Discapacidad de SASH

Parte 4 www.sexovida.com

 Continuamos con esta serie de causas situacionales y emocionales que habíamos desarrollado en las tres partes anteriores:
TERROR AL EMBARAZO
En muchas ocasiones vemos disfunciones sexuales (impotencia, vaginismo, eyaculación precoz ante portas) por temores inconscientes a embarazar o a embarazarse. Esto lleva a que estos pacientes busquen a través del síntoma una evitación de la penetración y eyaculación posterior en la vagina. Es, vulgarmente hablando, un mal método anticonceptivo ante una situación que les despierta ansiedades fóbicas.
Luis, 31: “fui al hotel y ella quiso bañarse conmigo en el jacuzzi, yo tenía miedo de eyacular en el agua y que los espermatozoides entraran en su vagina y así quedar embarazada. Por eso le dije que no con excusas diversas. Por las dudas siempre me pongo dos profilácticos por si se rompe alguno”.
El terror al embarazo que no se concientiza, hay que abordarlo desde dos vertientes: el esclarecimiento del conflicto inconsciente y el suministro de información sobre métodos anticonceptivos para la posterior derivación de la pareja a algún centro especializado en planificación familiar. También vemos que, cuando buscan un embarazo muy deseado pero cuya concreción se demora, o en muchos tratamientos de fertilización, los varones comienzan con impotencias situacionales y las mujeres presentan vaginismo o dispareunia (dolor en el coito), no tienen ganas o evitan los encuentros.
Valeria, 38: todo venía bien hasta que, como no llegaba el embarazo, nos pusimos a hacerlo en las fechas precisas. Los días fértiles empecé a padecer estos episodios de no tener deseos o él no lograba la erección.
Alexis, 28: cuando me dijeron que tenía que eyacular en un tubo fue mi primer episodio de fracaso en la erección, jamás antes me había pasado. Lo intenté varias veces con igual resultado. Me sentí como en falta con mi esposa. La situación se complicó cada vez y lo consulto porque no logro la erección ni en el coito ni por masturbación. Tengo miedo de no poder llegar a ser padre.
Por todo ello es que nunca comenzamos un tratamiento sexológico si la pareja no utiliza un método anticonceptivo confiable, salvo en los casos donde necesitamos resolver el síntoma por la necesidad de procreación destacando que si ésta se vive como una obligación sin placer se corre el riesgo del reiterado fracaso.

PROBLEMAS PSIQUIÁTRICOS
Es un hecho que muchas disfunciones sexuales pueden estar asociadas a alteraciones psicopatológicas francas en lo que se da en llamar comorbilidad, o sea la asociación de distintas patologías (p.ej: una depresión se puede asociar con fobias, una fobia se puede asociar con una impotencia, una eyaculación precoz con un cuadro de ansiedad generalizada). Veamos cuáles son los cuadros psiquiátricos que más pueden asociarse con disfunciones sexuales femeninas y masculinas:
Depresiones
Fobias sociales
Fobias sexuales (algunos las incluyen en las disfunciones)
Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)
Enfermedad bipolar
Ataques y desorden de pánico
Personalidades borderline
Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)
Esquizofrenias
Obviamente que, en estos casos, hay que tratar además la enfermedad psiquiátrica con la medicación adecuada y relacionar la aparición del síntoma sexual con estos cuadros: si empezó antes o durante, si después de instaurar algún psicofármaco, si coincide con alguna situación de crisis.

ALGUNAS SUGERENCIAS

Cuando alguien se obstina en lograr la erección en el momento donde siente que está tenso y supone que no va a funcionar, es mejor:
• No insistir: cuando hay una vivencia de miedo, tensión o ansiedad (con sensación de nerviosismo, manos sudorosas, frialdad) se produce un tono adrenérgico ya que el organismo segrega adrenalina. Justamente esta substancia es la que produce la pérdida de la erección por la contracción vascular que genera; entonces mientras persista ese estado: no insistir.

• Es preferible realizar alguna técnica de relajación, darse un baño, hacerse masajes, leer un poema o ver una película erótica.

• En esos momentos siempre es mejor interrumpir: no hay que aliarse con el síntoma.

• Puede ser un eficaz recurso distraerse con una fantasía o recorrer con la mirada el cuerpo de la compañera antes que observar “al enano que se negó a funcionar” (palabras escuchadas en mi consultorio).

• Recordar aquel axioma, que repiten algunos pacientes, que dice: “más la busco, menos la logro y cuando menos la espero, aparece”. Lo que nos recuerda aquella frase de Picasso cuando decía: “yo no busco, encuentro”.

El miedo al fracaso engendra el fracaso, enfrentar los miedos de una manera racional y sensata nos indica el camino de la solución, contra el oscurantismo, los mitos machistas y las sobreexigencias desmesuradas, especialmente de los varones.

La ayuda del Sildenafil, el Vardenafilo y el Tadalafilo es de un valor inestimable en el curso de un tratamiento para una disfunción eréctil de causas situacionales o psicológicas permitiendo mejores y más rápidos resultados terapéuticos.

También fue aprobada la dapoxetina para los tratamientos de la eyaculación precoz . El citrato de Sildenafil se ha constituido en uno de los medicamentos más usados (en los últimos años aumentó sus ventas en la Argentina de una manera vertiginosa, tanto como en el resto del mundo). También, en algunos casos lo estamos indicando en toma diaria de 25mg (o Tadalafilo 5mg por día) en lugar de la toma a demanda.

El sildenafil es un medicamento que cambió la historia de la Farmacología y la Medicina, marcando un camino del cual no se volverá: el hecho de conocer el mecanismo íntimo de la erección y la acción específica del fármaco en el lugar específico, augura a los varones que no descuiden otros factores indispensables del erotismo -que no pasa sólo por las pastillas ni por sus partes genitales o por el falo erecto- una larga y satisfactoria vida sexual.
De hecho, hay numerosos casos que hoy encuentran alivio, solución o cura para problemas sexuales en ambos sexos que, décadas atrás, eran insolubles y eso nos abre una brecha de optimismo para la sexualidad del porvenir.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Etinger de Alvarez, D.: Fobias, en Enciclopedia de Psiquiatría, de Vidal G., Bs. As., El Ateneo, 1975.
2. Freud, S.: Obras completas. Amorrortu Editores. Bs. As., 1979.
3. Kaplan, H.; Saddock, B.: Sypnosis of Psychiatry, 7th Edition, Williams & Wilkins, New York, 1994.
4. López-Mato, A.: Psiconeuroinmunoendocrinología. Editorial Polemos, Bs. As., 2002.
5. Masters, W. y Johnson, V.: Respuesta sexual humana. Intermédica, Bs. As., 1978.
6. Masters, W., Johnson, V., Kolodny, R.: Eros (Los mundos de la sexualidad). Grijalbo, Barcelona, 1996.
7. Sapetti, A.: “Del peculiar abordaje del paciente fóbico en terapias sexuales”, Revista Argentina de Sexualidad Humana, año 2, Nº 2, 1988.
8. Sapetti, A.: “Las psicoterapias sexuales”. Revista de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP), Vol. 1, Nº 1, 1994, Bs. As.
9. Sapetti, A.: Los nuevos antidepresivos y las disfunciones sexuales, en Revista Argentina de Psiquiatría Forense, Sexología y Praxis, de la Asociación Argentina de Psiquiatras, año IV, Vol. 2, nº 3, noviembre de 1997, Bs. As.
10. Sapetti, A.: Open Naturalistic Study on the Use of Sildenafil on 64 Patients with Erectile Dysfunction of Broad Spectrum Etiologies, (primer premio a la mejor presentación clínica) en el 14th World Congress of Sexology de la WAS (Hong Kong), agosto de 1999.
11. Sapetti, A.: New Antidepressants and Sexual Dysfunction, en el 14th World Congress of Sexology, de la WAS (Hong Kong), agosto de 1999.
12. Sapetti, A.: El sexo y el varón de hoy. Editorial Emecé, Bs. As., 2001.
13. Sapetti, A.: Los senderos masculinos del placer. Editorial Galerna, Bs. As., 2006.
14. Sapetti, A.: Confesiones íntimas. Ediciones B, Bs. As., 2009.
15. Stahl, S.: Psicofarmacología esencial. Editorial Planeta Argentina, Bs. As., 1998.

• Dr. Adrián Sapetti.
Psiquiatra. Sexólogo clínico. Director del Centro Médico Sexológico. International Member of the American Psychiatric Association (APA). Presidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH). Miembro titular de la Academia Internacional de Sexología Médica (AISM).
Santos Dumont 3454, 3ro “20” (1427) Capital Federal - Argentina
Tel.: 4552-0389/ Telefax 4555-6865 –
E-mail: asapetti@websail.com.ar
Website: www.sexovida.com
www.mujervital.com.ar


parte 3

Fuente www.sexovida.com


“TENGO QUE SATISFACERLA”
Vemos a muchos varones que sienten la obsesión de complacer siempre a su pareja, de lograr un óptimo rendimiento, el cual se asocia con un pene erecto y mantenido en ese estado durante mucho tiempo, sobre todo si compite con un competidor real o ilusorio, del presente o del pasado.

El objetivo es que la pareja goce a cualquier precio, dejando de lado muchas veces sus propias necesidades sexuales; es decir, están más preocupados por lo que ellos creen que es un buen rendimiento destinado a lograr el goce de su partenaire, y lo que ellos creen que a esa pareja le gusta que con la real sensación de placer y con lo que realmente les gusta.

Ambos tienen que dar y recibir alternativamente placer, por eso aconsejamos, en algunas ocasiones que no piense qué le pasa a la pareja mientras la estimula.
“¿Lograré que ella consiga su orgasmo?”, “¿no la dejaré insatisfecha al terminar tan rápido?”, “¿si pierdo la erección se enojará?”, “¿no se estará aburriendo de acariciarme?”, "¿se irá con otro varón mejor dotado y mejor amante?", “¿será que esto que le estoy haciendo le gusta?”.
Estos individuos sienten la necesidad compulsiva y permanente de agradar al otro para ser aceptados (tema que, casi siempre, remite a experiencias con las figuras parentales en la infancia). Eric Berne decía que se enredan en el juego de "trata más... nunca es suficiente" y esto les impide abandonarse a las sensaciones eróticas.
EXPERIENCIAS INFANTILES NEGATIVAS
Ya desde Freud se estudió que tempranas experiencias negativas en el área sexual jugaban un papel significativo en la génesis de síntomas psicológicos y sexuales de la edad adulta. Hoy se habla de Síndrome de estrés postraumático al cuadro emocional que queda luego de algún trauma psíquico o físico.

Son los casos de aquellos varones cuyos primeros contactos sexuales tuvieron una connotación humillante, frustrante o vejatoria: iniciación en grupos con prostitutas, contagio de infecciones de trasmisión sexual (ITS), una seducción incestuosa, haber sido precozmente víctimas de un abuso sexual (los norteamericanos llaman a los abusadores, con justa razón: soul killers = asesinos del alma) o quienes se vieron sexualmente traumatizados en su temprana infancia por situaciones que no estaban preparados para manejar, Freud llamó "la escena primaria" a la situación de ver el acto sexual de los padres y muchos recuerdan esto como un hecho traumático.

Era un hecho observable (aún hoy lo es) que muchos durmieron hasta entrada la pubertad en la pieza de sus progenitores. Claro que esta situación ha variado pues algunos niños ya saben que los padres tienen encuentros corporales: ellos se besan y miman en su presencia, o han visto sus cuerpos desnudos. Diferente era en los tiempos donde el chico nunca veía nada y si, abruptamente un día, lo veía todo, lo recibía como algo agresivo, chocante e intimidante.
Jorge, 54: "yo dormía, hasta los 11 años, en una cama al lado de mis padres y de noche escuchaba ruidos y gritos contenidos. Eso me daba miedo, pensaba que mi padre le pegaba a mi madre y le rezaba a Dios para que aquello terminara. Luego supe qué era eso que hacían, pero siempre relaciono el acto sexual con algo violento, desagradable."
No deberíamos pensar que las experiencias traumáticas reales sean causa lineal de las disfunciones sexuales adultas. Evitemos pensar que a tal situación corresponde tal síntoma ya que en su génesis concurren múltiples factores: siguiendo el concepto de las series complementarias, en general, hay una relación compleja entre la dotación genética de un individuo, las experiencias infantiles y los hechos desencadenantes de la vida con la producción de un síntoma.

La teoría del aprendizaje remarca los efectos de las experiencias negativas en el área sexual: un muchacho que fracasó en su erección o eyaculó precozmente en el día de su debut (en una situación vivida como agresiva, violenta o humillante), podrá repetir esos episodios al aso¬ciar encuentros sexuales posteriores con aquellas escenas traumáticas.
TEMOR AL FRACASO
Errar (fallar) es humano. Aunque para muchos el dicho popular no tiene cabida en el aspecto sexual, basta con que tengan una sola erección deficiente para que sientan que han fracasado como varones. Son parte de la cultura machista que hace que se dramatice al máximo un contratiempo masculino y que el temor al fracaso pese como una espada de Damocles.

El miedo a que el fracaso ocurra también podría verse como la anticipación del mismo. El varón teme no obtener una buena erección y es esa misma ansiedad (quizá basada en que alguna vez le ocurrió) la que dificulta aún más el éxito del intento, su estado de nerviosismo puede desembocar en una impotencia o en una eyaculación rápida.

Un encuentro donde no se logre la erección o tenga un descontrol orgásmico puede ser totalmente circunstancial pero en algunos individuos genera el pánico a que sea definitivo y permanente y eso perpetúa el síntoma. Esto puede producirse porque los múltiples factores que intervienen pueden verse afectados durante el encuentro sexual.

En los casos de temores exacerbados las causas están relacionadas con el aspecto psíquico. Por ejemplo: debut sexual, una nueva compañera, hacerlo en un auto o en una habitación en la que se teme que alguien pueda entrar, exigencias de la pareja, problemas con el preservativo, miedo al embarazo o al SIDA. Todo esto da lugar a lo que llamaríamos una profecía autocumplidora: tengo miedo de que me pase, luego: seguro que me va a pasar y, finalmente, ¡yo sabía que me iba a pasar!
En la experiencia clínica se ve que son los varones inseguros, altamente competitivos, obsesivos, exigentes y perfeccionistas, los que toleran menos un fracaso sexual transitorio, transformándolo en algo más grave y cronificado. Si no se los tranquiliza van al encuentro de una mujer con la pregunta permanente: “¿esta vez lo lograré o volveré a fracasar?”, y así configura, justamente, un nuevo fracaso. Como consecuencia del temor a fracasar es común que los varones comiencen a esquivar el encuentro amoroso valiéndose de excusas diversas.

A otros los asaltan dudas acerca de su hombría y se plantean si no les habrá emergido una homosexualidad latente. También están los que comienzan a recelar algún problema grave de salud. La cuestión es que de un fallo ocasional, magnificándolo, todo se convierte en un drama.
Existen individuos que le temen al fracaso sin haberlo experimentado previamente y esto es posible en los casos de personas fóbicas u obsesivas, y que no poseen buena información o, por el contrario, están abrumados por las idealizaciones: una expectativa desmesurada o un arquetipo sexual de gran exigencia, pueden llevar al fracaso, porque es tan alta la meta que se trazan que nunca la pueden alcanzar. Es como si alguien que quiere escribir piensa que no podrá hacerlo como Cervantes o Borges o, si sueña con pintar, no llegará a ser como Picasso o Da Vinci. Un ideal del yo de esa naturaleza sólo logrará impotentizarlo.
ALGUNAS OBSESIONES
Una de las obsesiones inhibitorias es la del pene corto y esto es visto por muchos varones como un fracaso en sí mismo. Y si el individuo centra todas sus expectativas en el tamaño de sus genitales se volverá un revés insalvable, porque en este sentido la anatomía marca pautas irreversibles, salvo que alguien apele a una plástica correctora. Es bueno que estas personas tengan en cuenta que el tamaño no guarda correlato con el rendimiento sexual. No es por tener un pene pequeño que se fracasa, como tampoco tenerlo muy desarrollado es sinónimo de ser un amante incomparable.

En ciertas situaciones esto es utilizado para disfrazar miedos e inseguridades que nada tienen que ver con las medidas anatómicas, es el que dice: “no puedo ir con una mujer porque lo tengo chico”, pero en el fondo le sirve como excusa, como beneficio secundario.
Vemos también un personaje prototípico que se disocia de su pene y se refiere a él como a algo ajeno a su cuerpo, separado de su persona: “éste no me funcionó, me jugó una mala pasada, se me durmió”, suele decir explicando su problema, aunque en realidad de esta manera intentan eludirlo. Ellos no son los responsables: ¡es el maldito que se negó a funcionar!
Un caso muy común es el de esos varones que cada vez que van con una nueva pareja “saben que van a fracasar” en la primera vez que intenten mantener relaciones sexuales y es en estos casos que el Sildenafil nos ayudó a resolverlos casos.
Al pasar el umbral de los 50 muchos varones lo sienten como un condicionante psicológico negativo que, sumado a los cambios físicos, suele ser disparador de conflictos. Por atravesar esta década se sienten verdaderos fracasados y comienzan una etapa de balance donde el resultado lo perciben netamente desfavorable, aunque hayan tenido éxito en sus vidas: les pesan las cosas que no consiguieron, las oportunidades que creen haber perdido, la fortuna que no lograron ni lograrán.

Todo esto lleva al varón a una crisis -la llamada de la mediana edad de la vida- donde la libido puede verse afectada sintiéndose amenazado por el temor de fracasar sexualmente.
En esta etapa el porcentaje de fracasos, considerados estos como la imposibilidad o dificultad de lograr un coito satisfactorio, es sensiblemente mayor. Lo que ocurre es que la erección tarda más en conseguirse, son muchas las veces donde no se logra o necesita más estímulo directo para alcanzarla. Una vez que eyaculó requiere de períodos de tiempo más prolongados para volver a erectar.

El individuo que acepta estas limitaciones buscará disfrutar más de los juegos preliminares, así como de otras variantes sexuales. Mientras que otros comenzarán a hacerse planteos existenciales: “¿no entiendo cómo vino a pasarme esto justo a mí?, ¿qué me pasará que ya no funciono como antes?”, son las preguntas habituales. Pero una adecuada orientación permitirá aceptar el paso del tiempo y comprender que crisis existenciales y emocionales, exigencias elevadas del desempeño masculino, depresiones y pérdidas, tanto como la diabetes, la secuela de muchos años de tabaquismo, los problemas arteriales, la hipertensión, ciertos medicamentos, por citar sólo algunos ejemplos, explican la aparición de dificultad eréctil.
El miedo al fracaso puede manifestarse no solamente como temor a la mujer desde el punto de vista corporal, sino como una manera de eludir compromisos afectivos. Algún tipo de disfunción a la hora del coito es una manera de cortar una relación y de esa manera evitar responsabilidades.

Hay varones que también temen a las mujeres con mucha iniciativa, que son maduras y por ende abiertas a una propuesta interesante o inteligente por parte del compañero; éste piensa que no podrá satisfacerla y eso lo acobarda. Si alguien vive obsesionado por el temor a fracasar, a no rendir frente a una mujer, se convierte en un ser evasivo, que no incita a su pareja a hacer el amor y, cuando ella lo hace, siempre está cansado o lo posterga para más adelante.
El miedo no siempre es confesado por quienes lo sienten, aunque a veces el poder verbalizarlo permite exorcizar los fantasmas. Todo varón puede tener, aunque sea excepcionalmente, problemas en la erección o deseo sexual disminuido . Nosotros hablamos de una verdadera disfunción eréctil cuando las fallas superan un 25 % del total de los intentos. De todas maneras entendemos que los cuadros de impotencia constituyen una de las situaciones más dolorosas que afectan a los hombres.

Para la gran mayoría la erección es sinónimo de capacidad para practicar o disfrutar el acto sexual. Por eso la pérdida transitoria o repetida de la rigidez es considerada como señal de declinación y un estigma para la virilidad.
En códigos no escritos de la cultura machista se establece que son los varones los que deben iniciar sexualmente a las mujeres, despertar en ellas el deseo y hacerlas maduras y enseñarles a gozar. Por supuesto estos mandamientos también establecen que no se puede fallar: hacerlo representa una pérdida de hombría.

Tantas presiones juegan de manera negativa en el individuo y, cuando no puede cumplir con todas esas demandas aparecen sentimientos de culpa que hace que se sienta inservible. Los pacientes lo describen bien cuando dicen: “cada vez que funciono mal me siento un inútil”.
* Dr. Adrián Sapetti, médico psiquiatra y sexólogo clínico.

CAUSAS PSICOLÓGICAS DE LAS DISFUNCIONES SEXUALES * PARTE 2

LA DESINFORMACIÓN SEXUAL
Fuente: www.sexovida.com
Una de las causas que impiden practicar una sexualidad plena es lo que podríamos denominar: ignorancia o analfabetismo sexual.

En nuestros consultorios o en talleres de educación sexual vemos muchos varones que desconocen casi todo acerca de la sexualidad masculina y femenina; por ejemplo, ignoran la función del clítoris y cuáles son las zonas erógenas en la mujer y el período refractario que necesitan entre una erección y otra; desconocen el ciclo ovulatorio y los actuales métodos anticonceptivos; siguen creyendo en la necesidad del orgasmo mutuo y simultáneo (que es más la excepción que la regla); imaginan el tiempo de excitación de la mujer igual al del hombre, suponen que las variantes sexuales (orales genitales o manuales) son impropias para realizar con la esposa (“eso no lo puedo hacer con la madre de mis hijos”); ignoran las diferencias en la respuesta sexual a lo largo de las diferentes etapas de la vida; están inundados de falsas creencias sobre la masturbación, la menstruación y la virginidad; sobre el mecanismo de control eyaculatorio y el rendimiento sexual masculino; la lista podría seguir y sería interminable.
Las religiones han aportado lo suyo con actitudes sexofóbicas, silenciadoras y represivas aunque algunas van aflojando un poco esa presión que, en otras épocas, era intolerable. No obstante hay grupos fundamentalistas que ven en el sexo y en "los pecados de la carne" la fuente de todos los males. Vale para los que creen en ellas, pero ¿por qué imponerlas a través del miedo, los castigos y la culpa en quienes desean gozar de la vida (que muchos pesares tiene ya) con alegría, sensualidad y placer?
Un aspecto importante a considerar es que, muchas veces, el varón desconoce que existen variaciones normales en la excitación sexual, ya sea por el estrés y las tensiones cotidianas, por el mayor o menor deseo con distintas mujeres, por la edad o por condiciones médicas. Estos varones, ante cualquier descenso pasajero de la excitación o al no lograr una erección instantánea, reaccionan con un temor injustificado ante un hecho que es normal y esperable, ya que el pene no es una máquina que responde siempre igual.
Pedro, 54: yo esperé que viniera la erección antes de empezar, como no se produjo en forma inmediata me asusté y luego busqué la excusa del estrés para no seguir. Es que yo siempre antes había respondido así: ¡al toque! No entiendo qué me puede estar pasando.
Walter, 49: no le veo la relación entre la impotencia y que tenga algo alto el colesterol, esté un poco obeso y fume.
Muchos consultantes se tranquilizan con el suministro de información adecuada sobre la respuesta sexual en las distintas edades y con el conocimiento que tal vez necesiten mayor estimulación para lograr una erección. Así consiguen bajar su carga de ansiedad, adaptándose a cada etapa vital, entendiendo que tendrán características singulares para cada una de ellas.
Emilio, 43: “No creo que yo necesite leer ni saber nada sobre sexo: la calle me enseñó, la vida lo hizo; mis problemas son, así creo yo, debidos a algún problema físico, aunque Ud. es el médico y sabrá mejor”.
Sostengo que uno de los primeros pilares preventivos y terapéuticos es la información seria y científica, basada en la evidencia, en la investigación y las estadísticas confiables y no sólo en base a las creencias individuales enarboladas como verdades reveladas.

MEDIO AMBIENTE ANTIERÓTICO
          La Nuit, W. Bouguereau
Cualquier obstáculo que surge de un medio ambiente antierótico puede destruir la sexualidad de uno o ambos miembros de la pareja. Un factor a tener en cuenta es que a veces la pareja realiza el amor en condiciones poco confortables y acogedoras: es típica la escena de un matrimonio que deja la puerta abierta o sin llave con el riesgo de que los chicos entren en la pieza en un momento inapropiado; o los novios que están en la casa de los padres y temen que entre alguno de ellos; y los que dejan durmiendo al nene entre los dos en la cama matrimonial como una manera de evitar la intimidad (¡conocí un caso extremo que dormían con una mona!).

Así el varón siempre estará bajo un cierto estado de tensión, que le impide dejarse llevar por las sensaciones necesarias para una buena erección y un adecuado control eyaculatorio. Si bien estas situaciones caracterizadas por una mezcla de inseguridad y falta de comodidad pueden ser estimulantes para algunos, para otros pueden ser francamente nocivas.

Muchas veces vemos a parejas casadas que deben recurrir a un hotel para parejas donde encuentran espacios para la intimidad sin la interferencia de hijos, mucama, teléfono, TV, timbres, predisponiéndose para el erotismo y la sensualidad. En esto volvemos a recordar que el sexo puede ser espontáneo tanto como programado.


EL ROL DEL ESPECTADOR
Este es un hecho que habían descrito Masters y Johnson en aquellos pacientes ansiosos que se colocan fuera de la relación sexual en la que están participando, erigiendo de esta manera defensas intelectuales y perceptivas en contra de las sensaciones eróticas. Es aquel que, durante el acto sexual, en lugar de ser sólo uno de los dos protagonistas, comienza a observarse como si fuera un espectador de una experiencia vivida por otros.
"¿Será firme mi erección, ¿a ver?, no sea cosa que la pierda enseguida, ¿qué pensará ella? Por favor, que no se baje, por favor... ¿a ver?
Un "espectador"
En esos varones el rol del espectador funciona como una distracción que sólo logra hacer perder la erección olvidándose de la pareja que tiene a su lado. Es común que le digan: "¡en lo único que piensas es en si la tienes dura o no, yo no existo, no existe otra posibilidad, otro juego, otra posibilidad de disfrutar!". No obstante, muchos de ellos, siguen empecinados en esa observancia obsesiva, que excluye a su pareja, que ahuyenta el placer, la entrega erótica, el amor, el encuentro de los cuerpos.

El Sildenafil nos ha servido, en los tratamientos de estos pacientes, para que dejaran de mirarse y tomaran esa "hora previa" - hasta que haga efecto la medicación- para el placer de disfrutar de todo su cuerpo y de todo el cuerpo erótico de quien lo acompaña.

DEMANDAS ANTE LA REALIZACIÓN DEL COITO
Es la persona que no "puede negarse", que cree que debe cumplir con su compañera aunque no tenga ganas, ni esté excitado, porque "debe cumplir". Es común que presenten antecedentes de fracaso erectivo cuando intentaron el coito ante una exigencia de su pareja o de ellos mismos, especialmente en el primer encuentro con una nueva pareja.
Alberto, 49: “cada vez que salgo con una pareja en el primer encuentro sexual paso un papelón, después como que me voy tranquilizando, ganando confianza, ¡el tema es la primera vez!”.
La erección no se logra por un mandato, ni por obra del voluntarismo, ni con ruegos y, menos aún, con enojos. Si un individuo suma las sobreexigencias personales (de hacerlo donde sea, cuando sea y con quien sea) con aquellas de la pareja, sea ésta transitoria o permanente, homosexual o heterosexual, puede conseguir lo contrario de lo que pretende, y vuelve a fracasar.
Fernando, 51: “me di cuenta que estaba exigido, ella es una clienta mía y mi mujer la conoce. Pero no podía esquivar el asunto. Ese día me fui de la oficina, estaba muy acelerado y nervioso cuando me encontré con ella. La verdad es que hubiera preferido no ir, pero tenía que hacerlo. No sé que me pasó: no funcioné para nada, encima quedé mal con esa mujer. Ahora, para colmo, quedé en deuda con ella”.
"No podía esquivar"... "tenía que hacerlo"..."estaba acelerado y nervioso... exigido", nos dice Fernando. No obstante tener todas en contra él igual debía funcionar. En realidad hubiera sido un milagro que pudiera disfrutar si estaba con toda esa carga de demanda interna sin percibir lo que su cuerpo le decía: "así no Fernando, ese no es el camino..."
* Dr. Adrián Sapetti, médico psiquiatra y sexólogo clínico.
Nota: por su extensión este artículo será dividido en partes.
 
 

CAUSAS PSICOLÓGICAS DE LAS DISFUNCIONES SEXUALES * PARTE 1

Fuente: www.sexovida.com
Autor Dr Adrian Sapetti


CAUSAS PSICOLÓGICAS DE LAS DISFUNCIONES SEXUALES *
PARTE 1
“El destino del ser humano es equivocarse en la medida que se tengan sueños y aspiraciones”.
J. W. Goethe


Actualmente los profesionales que trabajan seriamente en el campo de la Sexología están de acuerdo en que factores psiquiátricos, psicológicos y situacionales dan origen a disfunciones sexuales.

Claro que en el campo psicológico y psiquiátrico hay múltiples teorías que, si no nos encerramos en dogmatismos, se entrelazan y complementan. Por ejemplo, desde el psicoanálisis, que tiene el mérito de haber producido una revolución en el estudio de la sexualidad, se afirma que los factores inconscientes derivados de experiencias traumáticas infantiles incidirán en la pro¬ducción de los síntomas sexuales.

Freud, en sus series complementarias, hablaba que siempre se conjugan factores genéticos, con experiencias infantiles (vínculos primarios, identificaciones con las figuras parentales) y luego con los hechos desencadenantes de la vida, y en su confluencia es que se producen las distintas patologías o síntomas. No obstante, algunos psicoanalistas piensan que la disfunción eréctil, la anorgasmia, el vaginismo, el deseo sexual disminuido o la eyaculación precoz siempre están causadas por factores profundos que remiten a situaciones del pasado vividas de manera conflictiva, rechazando la posibilidad de tratamientos sexológicos específicos, como también rechazan, en otros cuadros, incluidos la depresión, las fobias o los ataques de pánico, la medicación y otros tipos de terapias más resolutivas.

Pero como los pacientes han salido del oscurantismo médico y sexológico gracias a la divulgación científica, a los medios de comunicación masiva e Internet, ya no aceptan a los profesionales fundamentalistas (por suerte cada vez son menos los profesionales que se abroquelan en ghettos intelectuales) y se autoderivan.
Se ha observado y estudiado que pueden producir disfunciones sexuales en mujeres y varones factores inmediatos, tales como la ansiedad por el rendimiento, temor al desempeño, inadecuación a los distintos momentos vitales, exigencias desmesuradas ante la ejecución del acto, falta de estimulación adecuada, temor al descontrol sexual, desconocimiento sobre la respuesta sexual —fortalecida por una educación religiosa y familiar represiva-, conflictos con la imagen corporal o con la pareja.

Cuando estas causas inmediatas son removidas por intervenciones terapéuticas específicas, algunas veces conjuntamente con medicaciones o suplementos, se resuelven las disfunciones. Quizás sea cierto en estos casos aquello que decía E. Berne: "cúrese primero y analícese después".
No podemos pensar en causas únicas sino en una interrelación de distintos factores (incluso orgánicos) concurrentes. Para el psicoanálisis un factor importante estaría generado en los conflictos edípicos, a los que Freud llamó el complejo de Edipo.

En la inmortal obra de Sófocles, Edipo, sin saberlo en forma consciente al menos, mata a su padre Layo en un camino y, luego de vencer a la esfinge de Tebas, es coronado rey casándose con la que era su madre, Yocasta.
Edipo, ante la esfinge, devela el enigma.
“YOCASTA (A SU HIJO, EDIPO).- ¡Oh!, desventurado. ¡Que nunca llegues a saber quién eres! ¡Ah, desdichado, pues sólo eso te puedo llamar y ninguna otra cosa ya nunca en adelante!

EDIPO: -Ahora soy un maldito de los dioses, hijo de madre impura y esposo de mi madre.

EDIPO: -¿Cómo no he de angustiarme por haber desposado a mi madre?

YOCASTA: -...Tú no sientas temor ante el matrimonio con tu madre, pues muchos son los mortales que antes se unieron a su madre en sueños. Aquel para quien esto nada supone, más fácilmente lleva su vida”.


Cuando se devela la tragedia, el desdichado Edipo, "figura que cae bajo el peso de una maldición que, finalmente, hace de él la marioneta de un destino que ignora"- al decir de Colette Soler - se arranca los ojos, una forma de castración, y su madre se suicida.

Analizando a sus pacientes y estudiando la sexualidad infantil, Freud descubre que cerca de los 5 años el niño ve aumentar su deseo amoroso hacia el progenitor del sexo opuesto y, a la vez, rechaza y quiere desplazar al del mismo sexo. Así, en el caso del niño se siente atraído por su madre y desea la desaparición o alejamiento de su padre, hecho que acarrea una situación ambivalente, dado que, por otro lado, ama a su progenitor.

A su vez, el niño temería ser castigado, que en su mayor expresión estaría simbolizado por un daño corporal infligido en los genitales. El psicoanálisis habla de la angustia de castración, en la cual el niño teme que esto le vaya a ocurrir y de esa manera se va separando de la madre a quien desea. Este paso le permite resolver la etapa edípica y posteriormente desplazar su amor hacia otras mujeres que no sean su madre. En la niña se daría el proceso inverso y en ella es algo más complejo pues debe hacer un doble pasaje: de la madre al padre y de éste a otros varones.

Así una persona adulta que no resolvió favorablemente su etapa edípica y en quien los conflictos siguen vigentes, ante cualquier contingencia que le rememore algún sentimiento incestuoso sentirá una carga de angustia cuya causa el paciente no puede explicar y que le haría padecer alguna disfunción sexual.

En muchas fantasías y sueños aparecen situaciones temidas de castración por parte de otro varón o por la misma mujer. Un paciente tenía la fantasía de que si introducía su pene en una vagina unas cuchillas se lo cortarían. Otros sueñan que pierden una pierna, o que un hombre les saca una muela sin anestesia o que la vagina tiene dientes (Melanie Klein hablaba de “la vagina dentada”).

Una tradición vulgar refiere que mientras la mujer realiza una succión oral del pene podría cerrar bruscamente su boca, produciendo así la sección del miembro viril. Recordemos el impacto que tuvieron los casos donde la crónica policial (p.ej.: Lorena Bobbit o "El imperio de los sentidos", film del japonés Oshima) narra actos de emasculación.
Hay quienes sostienen que las disfunciones sexuales sólo podrían ser resueltas por largos tratamientos psicoterapéuticos que hicieran conscientes los conflictos que anidan en el inconsciente. Esto es desvirtuado por la clínica y los mo¬dernos tratamientos sexológicos, ya que por un lado hay pacientes con muchos años de tratamiento analítico que no resuelven sus dificultades sexuales.

Por otro, con las llamadas Terapias Sexuales logran éxitos en tiempos breves, muchas veces junto al uso de medicaciones y suplementos . Lo que no excluye que, luego de recuperar sus capacidades sexuales (y consecuentemente su autoestima) los pacientes quieran realizar tratamientos psicológicos que les permitan resolver otros conflictos.

Una de las causas de impotencia sería que hay varones que no pueden unir un sentimiento tierno y amoroso hacia una mujer con el deseo sexual y la pasión, disociando así, por un lado a las mujeres a quienes respetan y a las cuales eligen como parejas, pero con quienes no pueden dar rienda suelta al placer y al sexo y, por otro lado, a las mujeres a quienes consideran prostitutas o son relaciones ocasionales con las que mantienen una sexualidad placentera y pasional.

Esto, para Freud, estaría relacionado con la fijación sexual infantil a la figura materna: cuando posteriormente alguna mujer a quien aman les recuerda inconscientemente a su madre o hermanas, presentarán episodios de evitación, disminución del deseo o impotencia. Como decía en su trabajo "Sobre una generalizada degradación de la vida erótica": “Cuando aman no desean y cuando desean no pueden amar”.
Narciso, Lepicié (1771)

Basados en esta “doble moral” por un lado están la mujer, madre, esposa, amiga (desplazamiento de la madre o hermana) y por otro lado las “tramposas”, "atorrantas", “fáciles”, “programas”, “prostitutas”, “amantes”, con las que se permiten cualquier juego sexual sin participa¬ción afectiva ni compromiso emocional.

Variantes del célebre "toco y me voy". Como complemento a esto existen las mujeres que sienten que si se liberan sexualmente van a ser vistas como “fáciles”, que “se regalan”, intimidadas por el fantasma de la prostitución pues temen caer en el descontrol sexual.
Estas pautas son modificables ya que, al salir a la luz en las sesiones de tratamiento, son elaboradas con el terapeuta para que el o la paciente puedan juntar ambas vertientes (la amorosa y la sexual) y no disociarlas en personas distintas y poder gozar libremente del erotismo sin culpas ni temores.

* Dr. Adrián Sapetti, médico psiquiatra y sexólogo clínico.
Nota: por su extensión este artículo será dividido en partes.

lunes, 11 de julio de 2011

XIII jORNADAS METROPOLITANAS DE SEXOLOGIA Y ED SEXUAL DE SASH

                                                                   SASH
                                       Sociedad Argentina de Sexualidad Humana


                                      
“Sexualidad: Desafíos en Clínica y en Educación”
      14 y 15 de octubre 2011
                                                                                        Hotel Conquistador
Suipacha 948, Ciudad de Buenos Aires

Arancel No Socios: $250.-       
Arancel Residentes: $100.-
Socios: Sin Cargo

sábado, 2 de julio de 2011

GEISHAD Mexico

Grupo Educativo Interdisciplinario en Sexualidad Humana y Atención a la Discapacidad A.C.
CONVOCA
A maestros/as en educación especial, trabajadores/as sociales, psicólogas/os, terapeutas, físicos, ocupacionales, de lenguaje y en general personal que atienda en forma directa a personas con discapacidad motora, visual, auditiva, intelectual, mental y/o social al:
“DIPLOMADO DISCAPACIDAD Y SEXUALIDAD”
de acuerdo a los siguientes lineamientos:
I. El Diplomado Discapacidad y Sexualidad dará inicio el 6 de agosto del 2011 en el DF, la información general del programa puede consultarse en la página www.geishad.org.mx/diplomadodisc
II. Se ofrecerán becas del 70% a las primeras 5 personas que realicen pago único de la formación una vez confirmada su aceptación en el diplomado, del 60% a las siguientes 5 y del 50% a las restantes 5. Los demás interesados podrán optar por la modalidad de colegiaturas para cursar el programa.
III. Concluir sus trámites antes del 15 de Julio para poder garantizar un grupo mínimo de 15 personas.
IV. Para agilizar el proceso de selección les agradeceremos enviar los siguientes documentos escaneados en formato pdf al correo geishad@geishad.org.mx:
 Acta de nacimiento
 Titulo o cédula profesional de licenciatura, técnico profesional universitario o carta de pasante
 CURP
 Identificación oficial
 Carta de exposición de motivos por los que desea ingresar al diplomado (incluyendo acciones concretas que realizará al finalizarlo y con que población específica)
 Curriculum Vitae actualizado (resumen únicamente)
 Tres fotografías tamaño infantil que deberán ser entregadas al inicio del diplomado.
V. El Diplomado tiene un costo de 22,500.00 que pueden pagarse en mensualidades en caso de no acceder a las becas arriba men-cionadas y tiene una duración de 12 meses con 260 horas totales de trabajo académico.
VI. Las fechas contempladas para cursar el diplomado en esta modalidad son:
 Aspectos biológicos de la sexualidad humana (módulo 1) 6 y 7 de Agosto de 2011
 Aspectos psico - sociales de la sexualidad humana (módulo 2) 10 y 11 de Septiembre de 2011
 Bases teóricas para la atención a personas con discapacidad (módulo 3) 8 y 9 de Octubre de 2011
 Normalización de la discapacidad (módulo 4) 5 y 6 de Noviembre de 2011
 Rehabilitación sexual y at´n integral a personas con discapacidad (módulo 5) 3 y 4 de Diciembre de 2011
 Educación y consejería sexual a personas con discapacidad (módulo 6) 17 y 18 de Diciembre de 2011
 Diseño y planificación de la intervención educativa y de consejería (módulo 7) 14 y 15 de Enero del 2012
 Intervención individual y grupal en PCD motora (módulo 8) 11 y 12 de Febrero del 2012
 Intervención individual y grupal en PCD sensorial (módulo 9) 10 y 11 de Marzo del 2012
 Intervención individual y grupal en PCD mental (módulo 10) 7 y 8 de Abril del 2012
 Intervención individual y grupal en PCD múltiple (módulo 11) 5 y 6 de Mayo de 2012
 Diseño y aplicación de programas de intervención en la familia (módulo 12) 2 y 3 de Junio del 2012
 Diseño y aplicación de programas de intervención en comunidad (módulo 13) 30 de Junio y 1 de Julio del 2012
VII. La sede del evento es Amores # 32, Col. del Valle México, D.F. (Fundación Reintegra), el horario de trabajo es de 8 am a 8 pm en las fechas programadas .
México, D.F. Junio del 2011

viernes, 1 de julio de 2011

Se necesita intérprete de lengua de Señas GCABA

el gobierno de la ciudad de Buenos AIres esta en inscripcion de emergencia en cargos de INTERPRETE EN LENGUA DE SEÑAS .
todo aquel interesado con conocimientos acercarse a Esmeralda 55 5 piso contrafrente Direccion  de educacion especial.

* me lo envió por mail una profesional del ámbito de discapacidad, a quien respeto mucho.

Un cuerpo: mil sexos. Intersexualidades


Compilador: Jorge Raíces Montero

Fuente: http://www.topia.com.ar/editorial/libros/un-cuerpo-mil-sexos-intersexualidades

Pedro Paradiso Sottile, Lohana Berkins, Liliana Hendel, Jorge Horacio Raíces Montero, Jorge E. Hinkle, Iñaki Regueiro de Giacomi, Emiliano Litardo, Diana Maffia, y Alejandro Modarelli

Tapa del libro

Introducción del Dr. Enrique Carpintero (Psicoanalista. Director de la revista y la editorial Topía)


Este es un libro importante y necesario dada la escasa bibliografía que existe en castellano sobre el tema. Su resultado ha llevado a lo que plantea Jorge Horacio Raíces Montero: “No es casual que muchas personas intersexuales, eviten marcadamente, solicitar ayuda terapéutica o implementar consulta en Salud Mental. Partiendo de la base que no existen unicausalidades sino policausalidades deberemos tener en cuenta algunos puntos principales que contribuyen a esta situación: discriminación del profesional; falta de formación e información en las temáticas Intersexuales; agotamiento de conductas alternativas por parte de la persona que transita la temática; falta de oferta profesional especializada en áreas de Salud e inexistencia de estudios, bibliografía o programas universitarios sobre la demanda específica.”
De allí el agradecimiento a quienes participaron, desde su extensa trayectoria, con textos donde encontramos diferentes miradas sobre la complejidad de la sexualidad humana como construcción histórica, social y política. En este sentido el sujeto intersexual construye una identidad sexual que cuestiona los modos clasificatorios de una cultura basada en la cómoda ideología binarista y los enlaces instituidos. Esos cuerpos al no aceptar que la anatomía defina el destino de su deseo establecen que la sexualidad no esta determinada biológicamente, es decir, ponen en evidencia cómo la sexualidad no es del orden del instinto sino del placer y, por lo tanto, no la podemos subordinar ni a la autoconservación ni a la procreación. Por ello el sufrimiento de algunos sujetos es efecto de una cultura que no acepta la estabilidad que han encontrado alrededor de un modo de constitución de su identidad o de una forma de ejercer su vida amorosa.
Esto nos lleva a establecer brevemente la diferencia entre normalidad y normalización.
Si el concepto de normalidad responde a un ideal de la cultura dominante que es imposible de ser alcanzado, lo cual lleva a la doble moral propia de cada etapa histórica; la normalización conlleva deberes y prohibiciones dictadas desde el poder que permite reproducir sus condiciones de dominación.
Por el contrario, podemos pensar un psicoanálisis que permita inaugurar una práctica clínica sostenida -al decir de Spinoza- en la potencia de ser. Desde esta perspectiva en la intimidad de cada sujeto lo “bueno” y lo “malo” como mandato del Superyó es reemplazado por la búsqueda de lo que le hace mal o bien en tanto limita o potencia su ser. De esta forma la salud no es igual a normalidad. Salud es la capacidad de poder encontrarnos con nuestros deseos y necesidades sabiendo que la posibilidad de la satisfacción adecuada sólo se puede lograr parcialmente. No sólo por efecto de la realidad externa que la limita sino por nuestra realidad en tanto somos seres imperfectos. Esta imperfección es la que nos define sujetos de una subjetividad como metáfora de un cuerpo construido por el aparato orgánico, psíquico y cultural. Es decir, de una subjetividad histórico-social-política.
El concepto de “salud”, si bien es gramaticalmente un sustantivo, en realidad es un verbo, es decir es una acción. La salud esta relacionada con el ser del sujeto. Es decir un ser que se constituye en acto, haciendo. Por ello la salud, como la vida, está éticamente constituida. Sobre ella no recae solamente una norma o un deber, sino una afirmación o una negación del sentido humano. Es sobre esta afirmación como potencia de ser que nos habla la ética de Spinoza. Es sobre esta afirmación de un sujeto imperfecto que podemos sostener la clínica psicoanalítica. Por ello los textos de este libro nos llevan a recordar una frase de Joseph Conrad: “Estrictamente hablando, la cuestión no es cómo ser curado, sino cómo vivir”.


Prólogo I / Sr. Curtis Hinkle (Presidente de la Organización Internacional Intersexual, OII)


¿Intersexualidades? ¿De qué tratan las intersexualidades y porqué un libro? Nos interroga sobre qué es una mujer o un hombre, desde dónde nos referimos cuando decimos “género”, qué tipo de modificaciones morales, psiquiátricas, quirúrgicas están disponibles para sostener el dogma dicotómico imperante. Instintivamente sentimos que sabemos las respuestas a estas preguntas supuestamente sencillas y después de reflexionar, tomamos conciencia que estamos confundid*s de manera absoluta. Lo que creemos saber es dogma, o mejor dicho, reflexiones socioculturales que hemos internalizado. Por ello, la existencia de personas intersexuales implica una temática tabú en la mayoría de las culturas. Nuestra identidad sexual intersexual, como mujer u hombre es algo que no podemos aceptar porque no se incluyen dentro de nuestras definiciones esenciales, ya que están basadas en un binario de opuestos que se definen por exclusión mutua, no por lo que son, sino por lo que no son. Una mujer no es un hombre y viceversa. Claro y sencillo, obscuro e insuficiente. Resulta muy difícil dividir en dos categorías distintas a una población compuesta de gran número de personas, cualquiera sea el criterio utilizado para la cuestión, sin estigmatizar y marginar a una gran parte. Hasta ahora, casi todo lo escrito sobre intersexualidades es otra manera de marginar e invisibilizar, sosteniendo la ilusión de certeza y confort en identidades sexuales. Hoy, un conjunto de movimientos sociales, feministas, LGBTTTI, de Derechos Humanos en general, nos ha ayudado a hablar en nuestro propio nombre sobre lo que somos y qué deseamos. Encontramos periodistas, psicólog*s y otr*s aliad*s que nos escuchan, nos toman en consideración subjetiva y nos ayudan a tener una presencia más visible en nuestras sociedades. Pero estamos solamente al comienzo de esta época que ofrece la posibilidad de poner en duda las estructuras sexistas y peligrosas que prevalecen. Mi amigo, el Lic. Jorge Horacio Raíces Montero es una de esas personas que saben escuchar y comprender lo que tenemos en común y porqué es necesario para una mejor sociedad que valoremos la diversidad tan esencial a nuestra sobrevivencia como especie. Por ello este libro, mis sinceras felicitaciones. Como fundador y presidente de la Organización Internacional de Intersexuales agradezco el compromiso, tanto de la Editorial Topía, como de l*s autor*s del libro.


Prólogo II / Prof. César B. A. Cigliutti (Presidente de la Comunidad Homosexual Argentina, CHA)


Los trabajos que forman este libro surgido del Departamento Académico de Investigación y Docencia, en colaboración con el Area Jurídica de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) tratan de enriquecer las miradas sobre la sexualidad y superar, nada más ni nada menos, la construcción histórica e insistente de la ideología binarista que opone varón y mujer, lo masculino y lo femenino. Las Intersexualidades, con su sólo testimonio, constituyen el argumento más contundente para enfrentar esa dualidad rígida y opuesta de sexo y también de género, donde desde lo social y cultural, se establecen relaciones de poder y de dominio.
Hay, entre todos, un vínculo forzoso y esencial que se genera a partir del acontecimiento de un estado intersexual: la dependencia que tiene una persona intersex recién nacida con sus padres y, por supuesto con el sistema médico. En la mayoría de los casos, son ellos/as quienes tomarán las decisiones que se inscribirán en ese cuerpo disidente, con todas las consecuencias que esto desencadenará en toda su vida. También, en la mayoría de los casos, los clásicos criterios biológicos, que son a menudo arbitrarios e insuficientes, y la impronta patriarcal de género, se entrecruzan y determinan intervenciones quirúrgicas tempranas y apuradas.
Por eso, es urgente que existan testimonios y difundamos todo el material necesario para que se respete la relación más esencial que tiene cada ser humano con su propio cuerpo, con su propia Identidad de Género y su Orientación Sexual.


Prólogo III / Sra. Gloria Careaga (Secretaria General de la Organización Internacional de Gays y Lesbianas, ILGA)


El feminismo contemporáneo, identificó a la condición de las mujeres y a las prácticas sexuales predominantes como uno de los elementos centrales que mantenían la inequidad entre mujeres y hombres, las señaló como un instrumento más para la subordinación de las mujeres, e impulsó una fuerte lucha para que se reconociera la sexualidad femenina que consideraban negada. Por otra parte, los estudios lésbico gays, y más recientemente la denominada teoría queer, intentan introducir la dimensión analítica del sexo y la sexualidad dentro de diferentes campos de investigación y promover los intereses de las personas LGTTTBI; se enfocan al escrutinio de la producción cultural, la diseminación y las vicisitudes de los significados sexuales; buscan develar el papel de la sexualidad, sus significados y sus expresiones, en los distintos ámbitos de la vida cotidiana de las personas; intentan descifrar los significados sexuales inscritos en diferentes formas de expresión cultural y de descifrar los significados culturales de los discursos y prácticas del sexo. La perspectiva feminista retomó, junto con otras perspectivas, un análisis crítico a partir del cual poder construir una forma diferente de vivir y pensar el mundo. Propone también, nuevas formas de sentirnos, pensarnos y vivirnos, como mujeres y como hombres. Sin embargo, tradicionalmente se ha considerado que las representaciones de las diferencias sexuales de hombre y mujer, son representaciones lineales y simétricas. No obstante, la realidad nos ha mostrado la importancia y consecuencias de este gran error. No existen formas definitivas, ni únicas de ser hombre y mujer. Otras representaciones anatómicas, hoy denominadas intersex, ponen en cuestión la distinción del sexo biológico restringido a los dos géneros. Algunas de estas representaciones distintas generalmente se eliminan temprano quirúrgicamente, para ajustarle a la definición genital aceptable. Su presencia política ha develado un secreto largamente guardado, y puesto en evidencia el interés por el mantenimiento de un modelo anatómico único, que al mismo tiempo que impide el reconocimiento de una rica diversidad, violenta los cuerpos y las capacidades de decisión para un ejercicio adecuado de sus derechos. Pero el estudio de la sexualidad nos ha revelado hasta qué punto las categorías sexuales son invenciones sociales y cómo lo que construimos históricamente puede reconstruirse políticamente. Sin embargo, estas múltiples alternativas que el trabajo político ofrece, no son igualmente válidas. Hace necesario analizar las cuestiones del poder y de la calidad de las relaciones y si tomamos en cuenta la contradicción entre las concepciones dominantes y las expresiones cotidianas, aceptaremos que los retos a enfrentar aún son grandes.

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