martes, 2 de agosto de 2011

Devotee: ¿sano erotismo o fetichización de la discapacidad?.


Fuente:mitologiasexualidadespecial.blogspot,com

Fuente: El Cisne.
(Junio 2011)
 Nota: Desde "Mitología de la sexualidad especial"; agradecemos al periódico "El Cisne", la publicación y visibilización de la temática "Devotee", desde una perspectiva amplia, franca y abierta a la reflexión y el debate; así como el haber pensado en nuestro aporte como válido 
al momento de abordar la sexualidad en discapacidad. 

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Internet ha cumplido y cumple un rol protagónico para la salida del closet de la sexualidad de las personas con discapacidad, y gracias a esta herramienta también salió a la luz el universo “devotee”: personas sin discapacidad que sienten una peculiar atracción por quienes sí portan una discapacidad, lesión o amputación. Cuando esta tendencia comenzó a ser divulgada, las Redes Sociales se encontraban en pañales, pero en la actualidad son el escenario indispensable como punto de encuentro. Aunque en la actualidad se debate si considerarlos como casos de parafilia, los Devotee continúan provocando las más polarizadas visiones acerca de la fascinación erótica por la discapacidad y mueve el tablero de una temática que desafía nuestra comodidad.
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Cada vez que hablamos de sexualidad y discapacidad debemos hacer referencia a toda una serie de tópicos y lugares comunes que lamentablemente aún no pueden ser trascendidos. Es verdad que en los últimos años la temática ha encontrado un mayor debate y no son pocos los psicólogos y especialistas que han profundizado en las problemáticas individuales y sociales ligadas a la sexualidad, el erotismo y la vida afectiva de las personas con discapacidad, pero mucho menos se ha investigado en relación a temas más específicos y comprometidos como la sexualidad de las personas con discapacidad mental, la violencia de género en el colectivo, el abuso sexual, la homosexualidad y el mundo de los devotees.
Si bien este último ítem acompaña a la humanidad desde tiempos antiguos, recién ha comenzado a tener mayor difusión en los últimos cinco o diez años. Y no es para menos, con este término se engloba a las personas sin discapacidad que sienten una peculiar atracción erótica por quienes portan una discapacidad física, lesión o amputación, algo que para una sociedad condicionada y formateada por estándares de belleza seriada made in Hollywood sólo puede estar asociado a lo morboso y enfermizo.Solamente en inglés, al ingresar en un buscador de Internet las palabras devotee + discapacidad, se pueden encontrar alrededor de 2000 páginas dedicadas al tema. Desde sites especializados en la admiración de discapacidades puntuales, foros y chats específicos, sala de encuentros virtuales, citas y debates, grupos, páginas con ficciones eróticas y literarias, sites de pornografía y hasta páginas dedicadas a compilar historietas con personajes con discapacidades. Desde la perspectiva profesional, la mayoría de los especialistas ha optado por considerar esta elección como una parafilia (comportamientos sexuales antiguamente llamados desviaciones); sin embargo, para los propios devotees y psicólogos comprometidos con el tema, la particular elección debe considerarse como un color más dentro del vasto universo de la sexualidad humana y el erotismo, y no como una patología. Como quien siente una preferencia por los hombres atléticos, las mujeres de busto prominente, las rubias, los pelirrojos, el devotee se sentiría erotizado y atraído por personas con determinadas particularidades físicas.

Las aguas se dividen y poco a poco las personas con discapacidad comienzan a repensar al devotee por sí mismas y quitarlo del lugar de desequilibrado, viendo en estas personas una oportunidad genuina que, sin estar escindida del afecto y/o valoración, puede ayudarlos a explorar territorios de goce y autoafirmación muchas veces vedados.Quienes levantan el alerta aseguran que para los devotees la discapacidad o la amputación son en sí mismas el objeto de deseo y seducción, más allá de la persona, y por esto no se podría hablar de relación igualitaria o sana.En este caso se estaría frente a un vínculo donde la discapacidad se convierte en un fetiche obsesivo y donde la persona con discapacidad debe volverse cautelosa para evitar caer en las manipulaciones y defender su derecho a ser amado y tratado desde su integralidad y no como un objeto sometido a un poder. A partir de estas posturas es preciso desplegar este fenómeno en todas sus dimensiones para poder establecer un correcto punto de vista y comprender que el termino “devotee” en sí mismo no puede ser tomado como algo ligado a lo perjudicial o enfermizo ni como un salvoconducto hacia una vida sexual activa. En anteriores informes hemos profundizado en los perfiles devotee y en las distintas subcategorías que presentan estos “admiradores” de la discapacidad, pero en esta oportunidad ahondaremos en las propias dinámicas que esta predilección encuentra actualmente en la utilización de las redes sociales en auge, donde los testimonios ya no son escondidos debajo de la alfombra y es posible adquirir una dimensión más abarcativa y real sobre esta fascinación. 

“Creo que se ha avanzado mucho en la visibilización de las personas con discapacidad, pero esta visión varía notablemente según continentes, culturas, etc. La amplitud que otorgan actualmente las redes sociales en la valoración de las distintas realidades, así lo aseveran. Las redes sociales ofrecen un espacio de intercambio y elección, que desmonta la vieja creencia de vivir en soledad los intereses sexuales en discapacidad. Las asociaciones, chat, foros, etc., son descritas como muy favorables y satisfactorias, como lugares para compartir y difundir mensajes de sensibilización, la participación en actividades de las asociaciones de apoyo a amigos y familiares, etc., han permitido que un número importante de personas pueda superar obstáculos y no sentirse tan solos en sus búsquedas e inquietudes”, comentó para El Cisne, Silvina L. Peirano, Orientadora sexual en discapacidad, profesora especial y creadora del grupo "Mitología de la sexualidad especial", de Barcelona, uno de los principales espacios de debate y divulgación sobre la sexualidad de las personas con discapacidad de habla hispana.

Rompiendo el silencio
Distintas teorías circulan en torno al origen del devotee, desde la tendencia genética a la psicológica, pero aún no se ha llegado a un acuerdo y ninguna se ha podido comprobar. Son muchos los devotees que dicen ser conscientes de sus sentimientos hacia las personas con discapacidad desde la primera infancia. Y algunos también pudieron identificar algún factor desencadenante, como tener un familiar cercano con discapacidad. De todos modos lo más probable es que no exista una única causa.“Yo soy devotee desde que tengo uso de razón, y hasta hace poco esto era un tema tabú, e incluso solíamos ser rechazados y juzgados como "locos" o "pervertidos" , sobre todo por las personas con discapacidad (…) en muchos casos (como en el mío) no sólo es una atracción sexual, sino la búsqueda de una persona con la que se pueda tener una relación seria y estable, y jamás estaría con una persona solo por su discapacidad, ante todo debe de haber atracción emocional y física (aparte de la propia discapacidad), creo que es importante mencionarlo”, afirma un participante de una red social devotee. En este sentido, la primera diferenciación la daría la actitud de quien busca a un compañero ocasional o formal, desde su preferencia por la discapacidad pero sin quedar anclado en ella, y quienes hacen a un lado al sujeto portador para centrarse única y exclusivamente en la lesión, el muñón, la muleta o la silla de ruedas. En este caso estaríamos hablando de una relación desigual donde solo se pretende fetichizar las características físicas de una persona, una práctica muy cercana a la discriminación positiva y el sometimiento, ya que no se tendría en cuenta a la persona, sino que esta quedaría objetivada desde su discapacidad y nunca podría ser tenida en cuenta más allá de su lesión o impedimento motriz. 
Dentro de este grupo, las redes sociales y los blogs ofician como suerte de museos donde los devotees comparten e intercambian sus testimonios o fotos a la Red (fotos siempre obtenidas sin consentimiento, tomadas en la calle como verdaderos espías o robadas de perfiles de Facebook y otras redes). Estos devotees dedican su tiempo a perseguir, acosar y violar la intimidad de las personas con discapacidad, e incluso se han documentado casos de personas que han estudiado alguna carrera vinculada a la salud y el cuidado domiciliario para estar en contacto cercano y cotidiano con personas con discapacidad. 
En este punto es donde el devotee estaría desplegando sus preferencias desde una parafilia y no dentro de una variante de gustos humanos que rompe con los estereotipos sociales.
Con estos elementos como piezas de debate, para los devotee no hostigadores no resulta sencillo asumir su condición, de hecho suelen vivirlo como algo tortuoso. De allí que las redes sociales les posibiliten un espacio de desahogo y contención: “Acabo de descubrir lo que es un devotee. Me daba mucha vergüenza informarme porque me sentía una depravada. Y eso que descubrí mi preferencia desde los 10 años, ahora cumplo 21. También quisiera saber cuál es la razón de ser así, pero ahora me alegra mucho saber que no soy la única que se siente atraída por la gente discapacitada, y que busca más que un placer únicamente sexual la compañía de alguien que es preciado y valioso para mí”.
Este ámbito virtual de descompresión también es aprovechado por las personas con discapacidad para quienes un devotee no representa una amenaza para su integridad sino un compañero sin rollos con quien autodescubrirse y abrirse a una experiencia de goce. Por eso es cada vez más común encontrarse en los foros con avisos como este: “Chica discapacitada busca amistad o lo que surja. Tengo 20 años, sufrí una operación a los 6 años y tengo una hemiplejia, la parte izquierda paralizada y una ataxia de fondo”, o “Busco mujer devotee que quiera tener o experimentar sexo con discapacitado físico de 26 años, con una parálisis cerebral”. 
En los testimonios de las personas con discapacidad, tanto hombres como mujeres, la mayoría señala que mientras el acercamiento sea desde la voluntad de conocer y relacionarse con la persona y no exclusivamente con la dolencia, no se debería tener un prejuicio hacia el devotee. “En mi caso, para la persona con la que mantengo una relación no solo es importante que yo sea discapacitada, sino que yo sea yo en todas las facetas en las que lo soy, es decir, que le gusto yo por mí misma. Y a mí él. Supongo que habrá quien no comprenda esto que estoy contando, porque sé que es posible que haya sufrido algún tipo de desencanto con estas personas a las que se considera como ‘enfermas’ (…) Como cierto es que no se puede generalizar por una mala experiencia y encasillar a todo el mundo bajo el mismo adjetivo”, argumenta una mujer con discapacidad en un foro devotee. Un poco más radicalmente, otra chica en su misma situación desafía: “deben pensar que se trata de personas que toda su vida se han sentido rechazadas por las propias personas de que gustan, y que les han repetido hasta la saciedad que son unos enfermos. ¿Enfermos de qué? Porque, que yo sepa, cada cual tiene su gusto y nunca nadie se ha dedicado a juzgarle: los hay a los que les gustan altas, bajas, con pies grandes, con nariz grande, pequeña, pecho grande, sin pecho, pelirrojas, rubias, castañas. ¿Es un enfermo el que se siente atraído por las tetonas? ¿O por los hombres de grandes manos? Quizá sería extraño que persiguiera a todas las tetonas sin descanso para acostarse con ellas. Pero, si conoce a una persona que le gusta físicamente por esa característica pero de la que además se ha enamorado porque es una persona especial, que comparte sus gustos e intereses, que le quiere… ¿es un enfermo entonces?”.

Desde la otra vereda, también se pueden encontrar variados testimonios de acoso donde las personas con discapacidad se han sentido tomadas como meros objetos: “Debido a mi autismo nunca he tenido a nadie que se sienta atraído sexualmente por mí. Pero conocí a un muchacho que solicitó mi amistad por Facebook porque sabía que era autista, alegando que un miembro de su familia había sido diagnosticado con autismo y quería hablar de ello. Como me interesa ayudar y pensé que tal vez el intercambio podría ser de carácter informativo, acepté su invitación. Pero la verdad es que nunca tuve ningún tipo de intercambio informativo y cuando revisé su perfil, que tenía como 1.000 amigos, todos con diversas discapacidades, parecía una especie de colección extraña y difícil de describir (…) Eso realmente me molestó demasiado, por lo que he eliminado a este "amigo" inmediatamente. Sólo me ha hecho sentir utilizada”, narró una joven en un foro norteamericano de mujeres feministas con discapacidad. 
El panorama sin dudas es complejo, tan complejo y rico como la diversidad humana, por eso es necesario avanzar en un debate que reúna la mayor cantidad de matices para dar con una perspectiva integral y justa, que evite la polarización y se re-cuestione ante cada afirmación cómoda. Sobre todo al hablar de la sexualidad y la discapacidad, un terreno doblemente incómodo.


Hacia nuevos paradigmas 
Nada fácil es adentrarse en el universo devotee, siendo que aún la sexualidad convencional es un tema tan vedado en relación a la discapacidad. Entre el cuidado lógico y la reprobación censuradora, el derecho al goce y a la autodeterminación de los cuerpos diferentes sigue siendo un tema postergado o reducido a determinados ámbitos académicos o de estudio social.
“A través de la historia humana universal, las personas con discapacidad han sido rotuladas indistintamente, respondiendo a la necesidad humana de dar nombres. Los medios sostenidos para categorizar a estas personas han variado de acuerdo a la visión sustentada en un determinado tiempo histórico. Lo que llamamos símbolo es un término que representa algo vago, desconocido u oculto para nosotros. Así es que una palabra o una imagen es simbólica cuando representa algo más que su significado inmediato y obvio. Tiene un aspecto inconciente más amplio, que nunca está definido con precisión o completamente explicado. Cuando la mente explora el símbolo, se ve llevada a ideas que yacen más allá del alcance de la razón. El misoneísmo: es el miedo a lo desconocido y lo nuevo. Dado que existen innumerables cosas más allá del alcance del entendimiento humano, usamos constantemente términos simbólicos para representar conceptos que no podemos definir o comprender totalmente”, afirma la Prof. Silvina Peirano en relación a la amplitud que pulsa dentro del concepto devotee. “La representación sexual de una persona con discapacidad es, en general, la de una persona sola, mayor, asexuada o, más aún, como mujeres y hombre incompletos. Durante años se ha creído contraproducente hablar de la discapacidad con las personas que la presentan. Para las personas con discapacidad, a menudo es incomprensible que alguien pueda sentirse atraído por sus “imperfecciones” o pueda “incluirlas en su propio concepto de erotismo”. De allí la importancia y la urgencia de profundizar en estos temas desde su base, junto a las personas con discapacidad, escuchando atentamente sus vivencias, sus deseos y sus necesidades, y lograr así un verdadero empoderamiento del colectivo, brindando herramientas para la autoafirmación y el cuidado de su integridad.  En la vida en general existen muchos tipos de relaciones co-dependientes y estas pueden ser saludables o no, según el grado de comunicación y reciprocidad. En el caso de las personas con discapacidad se debe poner especial atención a que su propia condición no habilite o respalde en el ámbito de la intimidad, los mismos mecanismos de opresión contra los que se lucha en lo social y colectivo.Bajo ningún punto es lo mismo una persona que simplemente se siente atraída por los cuerpos marginados del estándar social que otra que solo puede sentirse erotizada desde un rol sobreprotector de omnipotente cuidador que utilice a la persona con discapacidad para colmar sus propios vacíos.Para los grupos feministas, el devotee es una forma de fetichismo que se centra en fetichización de los cuerpos marginados, al igual que los fetiches raciales. Desde esta perspectiva, los cuerpos admirados son en realidad cuerpos deshumanizados y oprimidos. Por esta misma razón es sumamente importante comprender que los intereses del devotee pueden encerrar no una atracción hacia la discapacidad, sino una atracción a la percepción del desamparo, generando relaciones desiguales de poder en una sociedad donde históricamente las personas con discapacidad han sido objeto de abusos por ser consideradas como objetos.Dentro de esta consideración donde las estructuras sociales de poder han deshumanizado y objetivado a los cuerpos marginales, el problema no sería la sexualidad de las personas con discapacidad, sino la sexualización de la discapacidad. El problema con la objetivación de los cuerpos marginados es que refuerza las normas sociales y culturales, se hace eco de la idea de que las personas que viven en los cuerpos marginados son de propiedad pública y que es aceptable tratarlas como tales. Esta mirada obligaría a las personas con discapacidad a ser considerados como objetos sexuales contra su voluntad.“Sospecho que el comportamiento de los devotees es depredador y que nada tiene que ver con nuestros cuerpos, sino con la percepción que ellos tienen de nosotros como seres desamparados. Ellos esperan que seamos agradecidos por su atención, porque ese es el papel de las personas con discapacidad desempeñan en sus fantasías”, asegura una militante feminista con discapacidad.Tener en cuenta estos riesgos y estas complejidades es excluyente para comenzar a repensar también al devotee desde una mirada no necesariamente negativa o como un nuevo paradigma de elección sexual.“Todo lo que se aparte de la ‘norma’, debe ser contextualizado en un diagnóstico, rótulo, o ley. Creemos descubrir nuevos “fenómenos o parafilias” en elecciones validadas en la intimidad de muchas alcobas; tan antiguas como la historia del hombre, y tan negadas y ocultadas como a esta misma se lo han impuesto. Se da en estas relaciones el doble proceso de estigmatización ante la visibilidad de la discapacidad (coincidente con la visión mitológica de las personas con discapacidad física como fetiches sociales, portadores de un mal que para algunas culturas era signo de un castigo divino por algo que él o sus antepasados habían hecho y, para otras, señal de bendición de un ser superior) y ante la confesión de una supuesta “patología mental”, como lo es la elección devotee. Creo que allí está la clave: la libre elección de los componentes de la pareja, donde la persona con discapacidad no siempre debe ser vista como “presa de abuso”, y el deseo devotee como un mal a curar”, sugiere Peirano.

Hacia la búsqueda de un equilibro, el concepto de devotee se encuentra continuamente reformulado en pos de una definición integral que pueda reflejar todos los matices que representa.Para ello será necesario confrontar con las historias de los protagonistas y profundizar sin prejuicios en una realidad que es fácil de enjuiciar y estigmatizar, pero sobre la que la gran mayoría prefiere guardar distancia. Abrir el debate, traspasar el miedo a lo diferente e involucrarse serán sin dudas las claves para poder enfrentar una realidad rica en reflexiones y desafiante de nuestra comodidad simplificadora.

Luis Eduardo Martínez
    martinez_luiseduardo@yahoo.com.ar


Fuentes:
- Sexualidadespecial.blogspot. com/ Mitología de la sexualidad especial.
- Deseoydiscapacidad.blogspot. com
- Paradevo.net
- Disabledfeminists.com / FWD (feministas con discapacidad).
- foros.ya.com/Discapacidad y Afectividad.
- Amorydiscapacidad.blogspot. com
- Anundis.com/forum



1 comentario:

  1. Interesante artículo sobre el tema Devotee.
    Rescato las palabras finales:
    "...Hacia la búsqueda de un equilibro, el concepto de devotee se encuentra continuamente reformulado en pos de una definición integral que pueda reflejar todos los matices que representa.Para ello será necesario confrontar con las historias de los protagonistas y profundizar sin prejuicios en una realidad que es fácil de enjuiciar y estigmatizar, pero sobre la que la gran mayoría prefiere guardar distancia. Abrir el debate, traspasar el miedo a lo diferente e involucrarse serán sin dudas las claves para poder enfrentar una realidad rica en reflexiones y desafiante de nuestra comodidad simplificadora."
    Como ya lo he expresado a la Prof Peirano y Lic Martinez en forma individual,felicito por el aporte e invito aseguir incursionando en lo "no tan conocido" y por ende "temido".
    Asimismo esto nos compromete a los profesionales de salud , en tener en una escucha limpia y sin prejuicios hacia relatos o confesiones de una persona que "sufre" o que "goza". Estar abiertos a estos temas, conocer, escuchar,conversar con las mismas personas que tienes estas preferencias o elecciones,sin censura previa. Lic M E Villa Abrille

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