
"Voila", surge para enriquecernos con temas relacionados con las sexualidades, diversidades funcionales/discapacidades y calidad de vida, facilitando el intercambio de opiniones y saberes. Bienvenidos a participar, los saluda afectuosamente María Elena Villa Abrille Psicóloga-Sexóloga Clínica Buenos Aires-Argentina facebook Lic.maria elena villa abrille Instagram @mariaelenavillaabrille Cel 549 113 165 3984 Email villaabrille@gmail.com
sábado, 7 de abril de 2012
viernes, 6 de abril de 2012
lunes, 2 de abril de 2012
¿Preocuparse u ocuparse?
Fuente: www.down21.org
El término «preocupación» tiene en
español un matiz eminentemente inquietante, algo nos perturba, nos hace
temer, nos provoca ansiedad. El caso es que –etimológicamente– no debía
ser así: algo preocupante es, o debería ser, algo que simplemente nos
avisa –por eso es «pre»– de algo de lo que nos habremos de ocupar.
Nos gustaría que este auténtico y
primigenio sentido etimológico guiara, en primer lugar nuestras
actitudes en relación con el síndrome de Down y, después, nuestra línea
de conducta. Es decir, que superada nuestra preocupación por nuestros
hijos, alumnos o amigos, invirtiéramos los reales tiempo y esfuerzo en
ocuparnos de ellos con inteligencia y sensatez. Para hacer realidad, en
la medida de lo posible, nuestros sueños, nuestros retos, nuestras
ilusiones y nuestras esperanzas.
Si descubrimos lo que nos ocupa, lo que
da sentido a sus vidas, entonces todo lo que nos podría preocupar nos
ocupará. Pero la real, concreta y creativa ocupación exige por nuestra
parte conocimiento, estudio, trabajo, deberes: esas van a ser nuestras
reales ocupaciones. Porque, no en vano, una ocupación cabal exige
conocimiento, habilidad, fortaleza, intuición, convencimiento y amor.
Conocimiento significa estudio; habilidad significa capacidad para
convertir lo posible en real; fortaleza significa constancia y decisión
para resistir; intuición significa anticipación creativa; convencimiento
significa seguridad en las capacidades propias y ajenas; y amor
significa entrega incondicional.
Este elenco de cualidades por parte de
los padres y educadores ha sido decisivo para llevar a cabo la
revolución pacífica a la que asistimos en el mundo de la discapacidad
intelectual, en general, y del síndrome de Down, en particular. Son las
cualidades que convierten toda posible preocupación en ocupación real.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)